Dreams

•9 Febrero, 2009 • 1 comentario

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“Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.”
Paulo Coelho

colores de la naturaleza

•9 Febrero, 2009 • Dejar un comentario

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El final de un sueño….

•2 Diciembre, 2008 • Dejar un comentario


“Mi quinto hermano El-Ashshar, llamado también En-Neshshar, tenía las orejas cortadas, ¡oh Príncipe de los Creyentes!. Y era un pobre, que por la noche se dedicaba a mendigar y por el día vivía de las limosnas que de este modo había consegido. Y nuestro padre muy viejo, y cayó enfermo y murió, dejándonos setecientas monedas de plata, y cada uno de los hermanos tomamos lo que nos correspondía, es decir, cien monedas de plata.

Ahora bien, cuando mi quinto hermano recibió su herencia quedó perplejo y sin saber qué hacer con ella, y estando en la incertidumbe, se le ocurrió dedicar aquel dinero a la compra de artículos de cristal y venderlos con ganancia. Invirtió, pues, en cristalería sus cien monedas de plata, y colocando su mercancía en una gran bandeja, se sentó en un banco para venderla con la espalda apoyada contra una pared.

Mientras estaba sentado, se puso a meditar y empezó a decirse:

“La verdad es que todo mi capital consiste en estos artículos de cristal. Los venderé por doscientas monedas de plata y con estas doscientas monedas compraré más cristalería, que me valdrá cuatrocientas, y seguiré así comprando y vendiendo bosta hasta que haya amontonado una gran riqueza. Y entonces adquiriré toda clase de mercancías, y perfumes y joyas, hasta acumular una ganancia elevadísima. Y con ese dinero me compraré una hermosa casa, y mamelucos  y caballos y sillas de oro. Y comeré y beberé y no quedará cantora en mi ciudad a la que no invite en mi casa para escuchar sus canciones.

(Todos los cálculos los hacía mi hermano teniendo delante la bandeja con el cristal.)

Después – seguía pensando- enviaré a todas las casamenteras para que me busquen esposa entre las hijas de los reyes y visires. Y pediré por esposa a la hija del gran visir, pues he oído decir que está dotada de una belleza perfecta y de un atractivo sorprendente, y le señalaré como dote mil monedas de oro. Si el padre se manifiesta conforme, mi deseo se verá satisfecho, y si no da su consentimiento, se la raptaré por la fuerza a pesar suyo.

Y cuando esté de vuelta a mi palacio, compraré diez eunucos jóvenes y me ataviaré como los reyes y sultanes y me encargaré una silla de oro adornada con pedrería. Y, montado a caballo, precedido y seguido por mil esclavos, recorreré diariamente las calles y los zocos para distraerme, y la gente me saludará al pasar e invocará sobre mí las bendiciones. Luego iré a visitar al visir, que será el padre de la novia, rodeado de mamelucos que marcharán delante y detrás de mí. Y cuando el visir me vea, se levantará humildemente y me cederá su sitio, y él se sentará algo más bajo, porque yo seré su yerno. Entonces ordenaré a uno de los esclavos que entregue la bolsa con  mil monedas de oro, que constituirán la dote, y él la colocará delante del visir. Y yo añadiré otra bolsa para que se pongan de manifiesto mi espíritu generoso y mi excesiva munificencia, y para demostrar que las cosas de este mundo son despreciables ante mis ojos. Y cuando el visir se dirija a mí empleando diez palabras, yo le contestaré solamente con dos.

Y regresaré a mi casa y cuando se presente algún mensajero de parte del visir, le vestiré un rico traje y si viene alguno como regalo, lo devolveré y no consentiré aceptar nada de ningún modo. Luego, la noche de bodas, me engalanaré con el más rico de mis trajes y me sentaré en un diván cubierto de seda. Y cuando se presente mi esposa semejante a la luna llena, engalanada con sus joyas y atavíos; la ordenaré que permanezca de pie delante de mí, como hacen el tímido y el abyecto, y no me dignaré a mirarla a causa de lo arrogante de mi espíritu y de la gravedad de mi sabiduría, así que las damas dirán:

- ¡Oh, señor y amo nuestro!. ¡Henos aquí a tu disposición!. ¡Ésta tu esposa, o mejor dicho, tu esclava, solicita de tí una mirada amable, manteniéndose respetuosamente en pie delante de tí!. ¡ Dígnate concederle una mirada, pues esa actitud ya le va resultando fatigosa!.

Entonces levantaré la cabeza y la miraré, dirigiéndole una sola mirada, y volveré a inclinar la cabeza de nuevo. Y seguiré comportándome de este modo hasta que haya terminado la ceremonia de presentación. Y entonces la conducirán a la cámara nupcial. Y yo me levantaré de mi sitio y me dirigiré a otro aposento, y me pondré mi ropa de noche y penetraré en la cámara donde ella me estará esperando, y me sentaré sobre el diván pero no le dirigiré la mirada. Y las mujeres me instarán para que me acerque a ella, pero yo no escucharé sus palabras. Y mandaré varios criados a buscar una bolsa con quinientas monedas de oro y las repartiré entre ellos y ordenaré que se retiren.

Y cuando se hayan retirado me sentaré junto a la novia, pero a una digna distancia, para que ella pueda decir: “¡ verdaderamente éste es un hombre de arrogante espíritu!”. Luego su madre vendrá a mí y me besará las manos y me dirá:

-¡Oh mi señor, dígnate mirar a tu esposa con mirada benigna, pues espera sumisa ante tí!.

Pero yo le contestaré. Y la madre me besará los pies una y otra vez, y dirá:

-¡Oh mi señor!.¡Mi hija es joven y no  ha visto más hombre que tú, y si la rechazas se le romperá el corazón!. ¡Inclínate pues, hacia ella, y háblala, y calma su espíritu!.

Y yo la miraré entonces con el rabillo del ojo y le ordenaré que se levante ante mí para que guste el sabor de la humillación y sepa que yo soy el sultán del tiempo. Y la madre me dirá:

-¡Oh mi señor!.Ahí tienes a tu esclava. ¡Ten compasión de ella y muéstrate benévolo!.

Y ordenará a su hija que llene una copa de vino y me la acerque a los labios. Y entonces mi esposa dirá:

-¡Oh mi señor!.¡Por Alah te conjuro para que no rechaces la copa que te ofrece tu esclava, pues en verdad que tu esclava soy!.

Pero yo no contestaré. Y ella me instará para que beba y dirá:

-¡Debes beber.-Y acercará la copa a mis labios-

Y entonces le daré una bofetada y un puntapié, así….”

Y al decirlo dió una patada a la bandeja de cristal. ¡Y la bandeja cayó del banco al suelo con todo lo que había en ella, y toda la mercancía se hizo añicos! “

Leyenda hindú

•1 Diciembre, 2008 • Dejar un comentario

Una vieja leyenda hindú explica que hubo un tiempo el que todos los hombres eran dioses. Se dice que abusaron tanto de su divinidad de Brahma, el Dios Supremo, decidió quitarles el poder divino y esconderlo en un lugar inaccesible.El gran problema fue encontrar el escondite apropiado.Cuando los dioses menores fueron convocados para resolver el problema, propusieron:blau3

- Vamos a enterrar la divinidad del hombre bajo tierra.

Brahma respondió:

- No será suficiente. Cavará y cavará y al final la encontrará.

Entonces los dioses propusieron:

- En este caso podemos esconder la divinidad en lo más profundo de los océanos.

Brahma respondió:

-No, pues tarde o temprano el hombre explorará las profuncidades de los océanos y  seguramente un día la encontrará.

Entonces los dioses menores dijeron:

- No sabesmos dónde esconderla. Parece que no hay un lugar en el cielo ni en la tierra ni en el mar, donde no pueda descubrirla algún día.

Y Brahma dijo:

- Esto es lo que haremos con la divinidad del hombre: la vamos a colocar en lo más profundo de sí mismo. Será en el único lugar donde nunca se le va a ocurrir buscar.

Desde la noche de los tiempos, dice la leyenda, el hombre ha dado la vuelta a la Tierra, la ha explorado, escalado, navegado y cavado, buscando algo que tiene en su interior.

Proverbio árabe

•20 Noviembre, 2008 • Dejar un comentario

“El hombre no puede saltar fuera de su sombra.”

Proverbio árabe

•20 Noviembre, 2008 • Dejar un comentario

La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.

cita IV

•20 Noviembre, 2008 • Dejar un comentario

La puerta de la felicidad se abre hacia dentro,

hay que retirarse un poco para abrirla:

si uno la empuja,la cierra cada vez más.

S. A. Kierkegaard

Filósofo, padre del existencialismo.

Proverbio tibetano

•19 Noviembre, 2008 • Dejar un comentario

Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.